11 de ene. de 2015

Los mitos de la epilepsia 11-01-2015

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Los mitos de la epilepsia

La epilepsia es una enfermedad frecuente que la sufren 1 a 2 personas de cada 200. Esto alcanza una cifra considerable en nuestro país y a miles de personas en el mundo.

Es una afección que se origina en el cerebro, pero no es una enfermedad mental. Se caracteriza por producir crisis que se reiteran en el tiempo y se manifiestan en las personas por una gran variedad de síntomas y signos en el cuerpo.

Estas son el resultado de una alteración cerebral transitoria debido a una descarga eléctrica anormal que se origina en las neuronas, que son las principales células nerviosas.

Una persona que tiene una crisis epiléptica puede experimentar una serie muy variada de signos y síntomas que reflejan las zonas del cerebro en las cuales se produce la actividad eléctrica anormal.

Algunos tipos de crisis pueden hacer a la persona perder la conciencia, caer al suelo, ponerse rígida y sacudir sus miembros o hacer muecas con la cara. Otras provocan que la persona se desconecte transitoriamente del medio, fijando la mirada unos instantes y presentando, o no, movimientos con la boca, las manos o posturas anormales.

Durante determinadas crisis se puede alterar la manera en que se perciben las imágenes, o sonidos inexistentes o sentir algo "raro" o  "distinto". Por lo tanto durante una crisis la persona puede actuar, moverse, pensar o sentir diferente debido a una alteración temporaria de funciones cerebrales como la conciencia, memoria, pensamiento, comportamiento, movimiento.

Esta enfermedad puede comenzar en cualquier etapa de la vida, sin embargo la incidencia es mayor en niños menores de 1 año y en personas mayores de 60.

En un porcentaje alto de personas los motivos no se pueden determinar, en otros casos puede responder a múltiples causas que incluyen: traumatismos de cráneo, tumores cerebrales, lesiones vasculares cerebrales (infartos, hemorragias, malformaciones), infecciones como meningitis y encefalitis, malformaciones congénitas, falta de oxigenación y lesiones en el nacimiento, cicatrices, otras enfermedades sistémicas o hereditarias que cursan con epilepsia.

En la mayoría de los casos no es hereditaria.

Si las crisis son bien controladas, la persona que la padece puede llevar una vida normal. La mayoría de las personas que la padecen y mantienen un control aceptable de las crisis, deben considerarse aptas para el desempeño de todo tipo de tarea laboral, con excepción de algunas especificas.

Si ocurren crisis con relativa frecuencia, se recomienda no manejar vehículos ni bicicletas por calles, avenidas o autopistas muy transitadas.

No debe impedirse tener relaciones sexuales o personales en general.

Es importante dormir bien y no suspender la medicación. Las crisis en general no dejan secuelas, solo aquellas que pueden durar más de cinco minutos llamado "Status", que es cuando el paciente sale de una crisis e ingresa a otra sin solución de continuidad.

En ese caso es imprescindible llamar a un servicio de emergencia y derivarlo a un centro asistencial.


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3 de ene. de 2015

Cómo dar primeros auxilios en caso de convulsiones 03-01-2015


Cómo dar primeros auxilios en caso de convulsiones

Las convulsiones son contracciones bruscas, involuntarias y anormales de los músculos provocadas por estímulos que tienen su origen en el sistema nervioso central. Existen dos tipos de convulsiones: tónicas, que son contracturas persistentes de los músculos y que ponen rígido el cuerpo; y las clónicas, que son contracciones de las extremidades con movimientos que sacuden a todo el cuerpo. Este material es preparado con el asesoramiento de la Cruz Roja Boliviana.

Causas

No toda convulsión se debe a una epilepsia, como se cree comúnmente, también se da por: una baja de la glucosa en la sangre; problemas en las cantidades de calcio, magnesio o sodio en el organismo; disminución de la oxigenación cerebral (asfixia, ahogamiento); intoxicaciones (alcohol, anfetaminas, cocaína); por tétanos, meningitis, y por una crisis de hipertensión.

Manifestaciones

Una persona que sufre de convulsión presenta contracciones musculares involuntarias y generalizadas en su cuerpo; expulsa espuma por la boca, orina y/o defeca de manera involuntaria y pierde el conocimiento. Por efecto de la convulsión, puede morderse la lengua.

¿Qué hacer?

Colocar una almohada debajo de la nuca de la persona para proteger su cabeza de los movimientos bruscos ocasionados por la convulsión; aflojar sus prendas de vestir; colocar un pañuelo o trapo blando entre sus dientes para prevenir que se muerda la lengua; abrigarla con una frazada para que no pierda o disminuya su temperatura.

Por otro lado, hay que tomar nota del tiempo de duración de la convulsión para informar al personal médico.

Lo que no se debe hacer

El auxiliador no debe introducir sus dedos a la boca de la persona que sufre convulsión, pues puede ocasionarle severas mordeduras; no debe sujetarle las extremidades, porque involuntariamente se puede provocar fracturas por los movimientos bruscos.

Después de la convulsión, la persona no recordará nada de lo que pasó, pero presentará dolores de cabeza y de los músculos; tendrá fatiga.

En caso de epilepsia

En algunos casos, la epilepsia es hereditaria, pero no es contagiosa. Cuando una persona sufre de esta enfermedad ocurre lo siguiente: se desploma en el suelo, su cuerpo presenta rigidez, respira de manera lenta, su cara y sus labios se tornan de color azul, tiene contracciones en sus extremidades (tres a cuatro minutos), cierra y abre los párpados, expulsa espuma por la boca, tiene una incontinencia de orina y es posible que se muerda la lengua.

Una vez que la persona se recupera, no recuerda nada de los hechos que vivió.

Convulsiones febriles

Los niños son los que presentan convulsiones febriles por efecto de la alta temperatura (fiebre). En este caso, se le debe poner en la cabeza paños de agua fría y friccionar con alcohol el pecho y los miembros (manos y pies). Es conveniente la intervención de un pediatra.

La epilepsia, una enfermedad que no genera discapacidad





La epilepsia, una enfermedad que no genera discapacidad

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que puede afectar a todas las personas y se caracteriza por convulsiones recurrentes.

vanguardia.com

La epilepsia continúa siendo una enfermedad considerada como tabú dentro del grueso de la población mundial. Así lo revelan las estadísticas recopiladas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en conjunto con la Liga Internacional Contra la Epilepsia.

Las cifras indican que un 71% de la población de Latinoamérica reporta una percepción estigmatizada hacia quienes padecen la enfermedad, mientras que menos de un 29% sostiene que la percibe con comprensión o empatía.

Algunas de las percepciones equivocadas sobre la epilepsia dan cuenta que es resultado de una posesión de “espíritus maléficos”, incluso en la actualidad, cuando existen explicaciones biomédicas, se le sigue relacionando con comportamientos agresivos o criminales, actividad sexual anormal o una degeneración hereditaria, reafirmando los estereotipos negativos existentes en la población.

Según la neuróloga pediatra Luisa Márquez, “las percepciones equivocadas y la estigmatización hacia la epilepsia, afectan el tratamiento y la calidad de vida de quienes la padecen”. Así mismo, asegura que “una atención médica oportuna acompañada de un diagnóstico y tratamiento bien llevados, permite que del 60 al 70% de los pacientes, puedan llevar una vida normal o sin muchas limitaciones”.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más importantes y prevalentes, provocada por uno o varios trastornos que predisponen al cerebro para generar convulsiones recurrentes, que tiene consecuencias no sólo neurobiológicas sino también cognitivas y psicológicas.

Las convulsiones son episodios breves de contracciones musculares que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Esos episodios se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Las descargas pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Para considerar que una persona padece epilepsia como enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), exigen la repetición crónica de crisis epilépticas, es decir, se hace el diagnóstico de epilepsia cuando el paciente ha tenido dos o más crisis espontáneas a lo largo de su vida.

La epilepsia es el tercer trastorno neurológico más frecuente después de los ICTUS (accidentes vasculares cerebrales) y las demencias, y se calcula que afecta al 0,5-1,5% de la población.

La mayoría de los casos ocurren en niños menores de 10 años y en personas mayores de 65. Son más frecuentes en países subdesarrollados y entre las clases socio-económicas desfavorecidas.

Signos y síntomas de la epilepsia

En Colombia, la prevalencia general de la epilepsia es de 11.3 pacientes por 1.000 habitantes y la prevalencia local para las diferentes regiones del país, está entre 7 y 23 por cada 1.000 habitantes.

Tratamientos

Las características de los ataques son variables y dependen de la zona del cerebro en la que empieza el trastorno, así como de su propagación. Pueden producirse síntomas transitorios como ausencias o pérdidas de conocimiento y trastornos del movimiento, de los sentidos (en particular la visión, la audición y el gusto), del humor o de la función mental.

Las personas con convulsiones tienden a padecer más problemas físicos, tales como fracturas y hematomas, y mayores tasas de otras enfermedades o problemas psicosociales y de trastornos tales como la ansiedad o la depresión.

¿Cómo manejar una crisis epiléptica?


Estudios recientes en los países desarrollados y en desarrollo, han revelado que hasta un 70% de los niños y adultos diagnosticados recientemente de epilepsia pueden tratarse con éxito (es decir, tener sus convulsiones completamente controladas) con fármacos anticonvulsionantes.

Al cabo de 2 a 5 años de tratamiento exitoso, esos fármacos se pueden retirar en aproximadamente un 0% de los niños y un 60% de los adultos sin que se produzcan recidivas.

Sin embargo, en los países en desarrollo, tres cuartas partes de los pacientes con epilepsia pueden no recibir el tratamiento que necesitan por falta de recursos. Así mismo, en África no reciben tratamiento aproximadamente 9 de cada 10 casos.

En muchos países de ingresos bajos y medios hay una escasa disponibilidad de anticonvulsionantes, que por otra parte no son asequibles, lo cual puede constituir un obstáculo al acceso al tratamiento. En un estudio reciente se observó que la disponibilidad media de antiepilépticos genéricos en el sector público es inferior al 50%.

En los pacientes que responden mal al tratamiento farmacológico, puede resultar útil el tratamiento quirúrgico.

¿Cómo se afecta la calidad de vida de los pacientes?

Fijarse en la duración y características de la crisis y mantener la calma.

23 de dic. de 2014

En Chile, madres curan a sus hijos de la epilepsia con resina de marihuana


En Chile, madres curan a sus hijos de la epilepsia con resina de marihuana

En Chile, no hay remedios convencionales que sirvan para combatir la epilepsia refractaria en niños. Un par de madres que curan a sus hijos con gotas obtenidas de resina de marihuana y que plantan en su jardín desafiando las leyes, se agruparon en Mamá Cultiva.


diarioregistrado.com

La hija de Paulina Bobadila tiene una hija de siete años que padece epilepsia refractaria, una enfermedad que no responde a los anticonvulsivos tradicionales. Los anticonvulsivos, de hecho, le causaron a Javiera vista tubular (como caballo con anteojeras), daños en la tiroides e insensibilidad al dolor.

"No sentía dolor, vivía en un mundo paralelo. Se sacaba sus uñitas y dejaba sangrando sus dedos", contó Bobadilla, y confesó: "Después de años de desesperación, lo único que quería era morir con ella".

Incluso, en una oportunidad estuvieron a punto de suicidarse juntas. "Hasta aquí llegamos", contó que le dijo a su hija, que respondió: "'mamá, te amo'", y la miró tan fijo que la madre advirtió que por eso pensó en seguir.

La rutina de Javiera cambió radicalmente cuando comenzaron a experimentar con marihuana, desafiando las leyes chilenas. Por recomendación de una amiga, su madre le da un par de gotas de resina de marihuana diarias, y no sufre más las convulsiones ni todos los efectos negativos de los anticonvulsivos tradicionales.

Bobadilla dudó en aplicar tal medicina, y confiesa que se decidió después de ver el documental de la CNN que relata el caso de Charlotte Figi, de ocho años, que vive en Colorado, quien padece epilepsia refractaria desde los tres meses.


Mamá Cultiva

La madre de Javiera y más de un centenar de padres más cansados de esperar que el Congreso apruebe el uso medicinal de la marihuana formaron Mamá Cultiva, un grupo de apoyo mutuo cuyos integrantes se exponen a ir a la cárcel al cultivar clandestinamente la marihuana para extraer el aceite que calma e incluso hace desaparecer las convulsiones de sus hijos.

En Chile se puede consumir la droga, pero es ilegal cultivarla, venderla y transportarla. Quienes lo hagan, pueden sufrir penas de 541 días a 15 años de prisión. La estricta ley antidroga chilena permite el uso medicinal con autorización de varios ministerios, un trámite burocrático que pocos encaran.

Personalidades mundiales han solicitado la despenalización y regulación de la marihuana, y el ex presidente socialista Ricardo Lagos reactivó el debate en Chile.

17 de dic. de 2014

Epilepsia: conocer la enfermedad para vivir mejor 17-12-2014


Epilepsia: conocer la enfermedad para vivir mejor

Se trata de una afección cerebral que puede manifestarse a cualquier edad. En el 70% de los casos, los pacientes responden de manera favorable al tratamiento. Sin embargo, la estigmatización y la discriminación de las personas que padecen la enfermedad y de sus familiares persiste en ciertos sectores de las sociedades.
Por Agustina Sucri

Es la enfermedad más común entre las enfermedades neurológicas crónicas: la epilepsia afecta a 50 millones de personas en el mundo y en la Argentina se estima que hay entre 200.000 y 210.000 pacientes que sufren esta patología. Así lo reveló en una entrevista con La Prensa el doctor Ricardo Bernater, médico neurólogo a cargo del consultorio de Epilepsia del Hospital General de Agudos "José María Penna" y secretario adjunto del grupo de Epilepsia de la Sociedad Neurológica Argentina.

"Es el motivo de consulta más frecuente en los servicios ambulatorios de neurología", aseguró el experto al referirse a las características epidemiológicas de la epilepsia.

Según precisó Bernater, "epilepsias" es "el nombre que se le da a un determinado grupo de enfermedades cerebrales, que se caracterizan por la aparición de crisis recurrentes, ya sean estas convulsivas o no".

- ¿Cuáles son las causas de las crisis epilépticas?

- Se deben a descargas eléctricas que se producen en forma anormal y excesiva por parte de las neuronas, que son las células del sistema nervioso central. Estas crisis, que pueden ser parciales o generalizadas, se producen como respuesta no específica del cerebro hacia todo tipo de agresiones, por lo tanto pueden tener una innumerable cantidad de causas.

Algunas se pueden encontrar al estudiar al paciente, en ese caso da origen a lo que se llaman "epilepsias sintomáticas"; es decir que si hay una causa que las produce, las epilepsias son un síntoma de esa causa.

En cierta cantidad de pacientes no se encuentra la causa de las epilepsias, por lo que se llaman "epilepsias idiopáticas".

- ¿Hay factores que pueden aumentar la incidencia de la epilepsia?

- Hay determinados factores de riesgo: por ejemplo, una persona que tiene un antecedente de un familiar de primer grado que tiene epilepsia, es muy factible que tenga alta probabilidad de tener epilepsia. También hay otros factores de riesgo que hacen que ciertas enfermedades puedan producir la aparición de epilepsia o crisis epilépticas (por ejemplo, un paciente que tiene antecedentes de convulsiones febriles es probable que en los años posteriores pueda desarrollar una epilepsia o un chico que nace con un trastorno madurativo puede desarrollar una epilepsia posteriormente).

PICOS DE INCIDENCIA

- ¿La epilepsia puede manifestarse a cualquier edad?

- Hay dos picos de incidencia: en los primeros años de vida hay un pico de incidencia que se da por estos factores de riesgo que mencioné (infecciones, retrasos madurativos, etcétera). Y hay otro pico de incidencia, que es a partir de los 50 a 55 años; en el contexto del aumento de la esperanza de vida en la población, hay determinadas enfermedades que pueden aparecer en ese grupo etario, tales como accidente cerebrovascular, traumatismo de cráneo, o una lesión orgánica (como una lesión tumoral), cuyo debut de inicio sea a través de una crisis epiléptica y de una epilepsia sintomática.

También hay determinados fármacos que pueden disminuir el umbral de descarga de las neuronas y pueden desencadenar una crisis epiléptica, pero si se deja de administrar ese medicamento el paciente no tiene epilepsias. Algo similar puede suceder con un alcoholismo extremo. En estos últimos casos no se trata de epilepsia sino de crisis epilépticas provocadas por un factor desencadenante.

- ¿Cómo se realiza el diagnóstico de la epilepsia?

- Primero se debe identificar el tipo de crisis, esto se hace a través de una buena historia clínica; uno tiene que sentarse con el paciente, hacerle las preguntas pertinentes para determinar qué características tienen las crisis, que el paciente nos relate cómo comienzan y cómo se desarrollan. Una vez que se conocen los síntomas del paciente, hay que determinar si tuvo una crisis parcial (que puede cursar con o sin pérdida de la conciencia) o generalizada (cuando el paciente no sabe lo que le pasó y tiene pérdida de la conciencia).

Después hay que analizar los factores precipitantes que pudieron originar esa crisis: si el paciente estuvo tomando alcohol, si estuvo expuesto a falta de sueño...

Por otra parte hay que descartar todos aquellos eventos que pueden manifestarse con crisis pero que no son epilépticas (llamadas "crisis no epilépticas" o "crisis psicogénicas").

Luego se hacen los exámenes complementarios. Uno de los más importantes, que se usa desde hace muchos años y tiene gran valor en la epilepsia, es el electroencefalograma (EEG). Este estudio es un método de diagnóstico por el cual se trata de ubicar la presencia de un foco epiléptico en diferentes lugares del cerebro. De acuerdo a lo que el paciente cuenta, uno puede determinar dónde está ese foco de descarga, porque los síntomas están relacionados con la ubicación del foco de las neuronas que están descargando diferente al resto.

Cuando es una epilepsia parcial, el electroencefalograma permite visualizar el foco, o bien se puede observar la anormalidad del trazado en todo el electroencefalograma cuando la epilepsia es generalizada.

Los estudios también se acompañan de neuroimágenes; se le hace al paciente una resonancia magnética de cerebro para buscar la presencia de una lesión estructural que pueda ser la causante de la epilepsia.

Actualmente, otro de los exámenes complementarios que se usan es el denominado video electroencefalograma, que es un método de diagnóstico usado en epilepsia no sólo para confirmar el diagnóstico y descartar las crisis no epilépticas sino que también se utiliza en los casos en los que el paciente no responde al tratamiento farmacológico y que entran dentro del criterio de "epilepsia refractaria".

Estos pacientes pueden ser candidatos a una cirugía de la epilepsia. El video electroencefalograma es el registro clínico y electroencefalográfico a la vez: una cámara filma al paciente mientras se le realiza el EEG, para que en el momento en que éste presenta una crisis se puedan observar las descargas en el electro y uno pueda certificar el diagnóstico de una epilepsia.

LIBRE DE CRISIS

- ¿Qué tratamientos existen en la actualidad?

- Para que el tratamiento farmacológico de la epilepsia tenga éxito, primero hay que hacer un correcto diagnóstico de crisis, de acuerdo a la Clasificación Internacional de Epilepsia y Síndromes Epilépticos. Porque hay varios fármacos a utilizar, pero al hacer un diagnóstico de crisis equivocado, puedo utilizar un tratamiento inadecuado (porque algunas drogas responden a un tipo de crisis y a otras no).

Utilizando la droga antiepiléptica apropiada al tipo de crisis, el 70% de los pacientes presentan un excelente pronóstico con el tratamiento farmacológico. El objetivo fundamental es que el paciente permanezca libre de crisis con la mínima dosis aceptada de la medicación.

Generalmente, un tratamiento médico de la epilepsia debe durar de dos a cuatro años. El esquema de tratamiento tiene que ser a base de la monoterapia, es decir, a partir de un solo fármaco. Se va siguiendo al paciente para ver qué respuesta farmacológica va teniendo; si el paciente con una dosis determinada anda bien, debemos dejarlo en esa dosis y continuar viendo su evolución para ver si yuguló su crisis epiléptica.

Cabe destacar que con la monoterapia se evita que el fármaco antiepiléptico tenga interacciones medicamentosas con algún otro fármaco que esté tomando el paciente.

Además, se intenta dar la dosis más baja posible como para evitar los efectos adversos del fármaco.
A pesar de tener un tratamiento adecuado, ciertos pacientes pueden tener crisis, entonces se cambia de droga y se prueba con otra para ver si anda mejor. Si con dos chances de monoterapia el paciente no mejoró, se trata de hacer las asociaciones entre dos o tres fármacos, esta instancia se llama "politerapia racional". Esto significa que si tengo un tipo de crisis intentaré asociar dos o tres fármacos indicados para ese tipo de crisis y ver si así el paciente puede controlar sus crisis epilépticas. Si el paciente no responde a la politerapia racional, puede ser candidato para el tratamiento de cirugía de la epilepsia.

- ¿En qué consiste esta cirugía?

- Es la resección quirúrgica de la región cerebral donde resida el foco epiléptico. Antes de hacer el tratamiento quirúrgico uno tiene que identificar dónde está ubicado el foco epileptógeno, porque se debe evaluar si no afecta otra área elocuente del cerebro. Para la epilepsia mesial temporal (del lóbulo temporal), los pacientes suelen tener una excelente respuesta al tratamiento quirúrgico.

6 de dic. de 2014

Es seguro suspender el tratamiento con anticonvulsivos en niños epilépticos 06-12-2014 15:43


Es seguro suspender el tratamiento con anticonvulsivos en niños epilépticos

Un estudio halla un riesgo relativamente bajo de desarrollar enfermedad intratable

Por lo general es seguro suspender los anticonvulsivos en niños con epilepsia que han dejado de tener convulsiones mientras están en tratamiento, debido a que no están en riesgo de desarrollar epilepsia intratable, halla un estudio de la Clínica Mayo.

La epilepsia intratable, que afecta a cerca del diez por ciento de los niños epilépticos, es una afección en la que los medicamentos por sí solos no controlan la convulsiones, y éstas a su vez tienen un efecto debilitante sobre la calidad de vida del paciente.

"Normalmente se recomienda suspender el uso de anticonvulsivos en niños epilépticos que hayan dejado de tener convulsiones durante el tratamiento para evitar efectos secundarios a largo plazo. Esos efectos secundarios potenciales incluyen enlentecimiento cognitivo, falta de coordinación, cambio de peso, deterioro del comportamiento y daño hepático, declaró en el comunicado de prensa de la Mayo la doctora Katherine Nickels, neuróloga pediatra. "Sin embargo, pocos estudios han examinado el riesgo de la epilepsia intratable después de suspender la medicación anticonvulsiva, y los riesgos reportados varían ampliamente".

En este estudio, Nickels y colegas revisaron los expedientes de 152 niños desde un mes de vida hasta los 16 años, que fueron diagnosticados con epilepsia de reciente aparición entre 1990 y 2000, y tratados con anticonvulsivos. De esos niños, el 56 por ciento (37) dejó de tener convulsiones y se retiró su medicación.

Tras un promedio de ocho años de seguimiento, 20 de los 56 niños experimentaron al menos una recurrencia en la convulsión. Quince de esos 20 niños volvieron a comenzar el tratamiento con anticonvulsivos. Ocho de los 15 estaban libres de convulsiones al año, dos dejaron de tener convulsiones a los dos años, y tres desarrollaron epilepsia intratable. En total, la epilepsia intratable se desarrolló en el cinco por ciento de los 56 niños que fueron retirados de la medicación anticonvulsiva después de un periodo libre de convulsiones, halló el estudio.

"El riesgo de que los niños desarrollaran epilepsia intratable después de la suspensión de la medicación anticonvulsiva era de apenas cinco por ciento, un porcentaje similar al riesgo de epilepsia intratable al momento del diagnóstico inicial de epilepsia en los niños", dijo Nickels. "Por tanto, se debería considerar la suspensión del tratamiento en los niños que dejan de tener convulsiones con la medicación anticonvulsiva sin correr un gran riesgo de que desarrollen epilepsia intratable".

El estudio debía ser presentado el 7 de diciembre en la reunión anual de la American Epilepsy Society en Seattle.

26 de nov. de 2014

Un estudio confirma la relación de la epilepsia con las cicatrices dejadas por la tenia 26-11-2014 23:10



Un estudio confirma la relación de la epilepsia con las cicatrices dejadas por la tenia

Una proporción "altísima" de las epilepsias en América son causadas por la larva de la tenia, que deja cicatrices en el cerebro, según el científico peruano Héctor García, participante en una investigación que será publicada en The Lancet.

"Descubrimos que estas cicatrices, años después de haber muerto la larva, pueden causar problemas por la inflamación, algo que se había sugerido pero que no se había demostrado bien hasta ahora", dijo García, miembro del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas de Perú, en una entrevista con Efe.

El descubrimiento del que se hará eco la revista científica británica en su número de diciembre abre nuevas pautas para comprender las causas de los ataques cerebrales y para prevenir la epilepsia en regiones donde la tenia es endémica.

En una entrevista con Efe, García explicó que la larva de la tenia llega al cerebro del ser humano, vive allí por un tiempo y luego muere dejando una cicatriz que se calcifica, una enfermedad denominada cistercicosis.

Según dijo García, esta investigación, en la que también participó el profesor estadounidense Theodore Nash junto otros científicos peruanos, se basó en el seguimiento de 110 pacientes con calcificaciones causadas por larvas en el cerebro y que seguían un tratamiento contra la epilepsia.

Resonancias cerebrales realizadas cuando los pacientes tenían ataques y convulsiones demostraron que muchos padecían inflamación de los fluidos en las áreas con cicatrices.

"Todavía no hablamos de prevención, sino de cómo causan epilepsia las larvas cuando ya están muertas, aunque podría ser la semilla para identificar algunos mecanismos por los cuales hay convulsiones en el cerebro humano", afirmó el científico.

La tenia, o solitaria, es un gusano que crece en el intestino humano, muy común en todo el continente americano y que se transmite a través del consumo de carne de cerdo contaminada.

Así, el humano que come carne de un cerdo contaminado desarrolla el gusano en su interior, que llega a tener tres o cuatro metros de longitud, y expulsa los huevos de la tenia al defecar.

A su vez, los cerdos ingieren los huevos y desarrollan la enfermedad.

Sin embargo, según explicó García, algunos humanos se contaminan a través del contacto fecal-oral, lo que hace que las larvas de tenia lleguen al cerebro y desarrollen la cistercicosis.

Para el neurólogo, esta enfermedad endémica podría eliminarse con el desarrollo de instalaciones de agua corriente y desagüe adecuadas, si bien lamentó que aún queda "mucho" para alcanzar esa situación, por lo que de momento se trabaja en el control parasitario y con vacunas para los cerdos.

10 de nov. de 2014

Presentan aplicación móvil para control de epilepsia


Presentan aplicación móvil para control de epilepsia

cioal.com

La epilepsia es un trastorno provocado por un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas de alguna zona del cerebro, y afecta a entre 3 y 5 % de la población en México.

Del total de los casos, 75 % se presentan antes de la adolescencia y 70 % de los pacientes pueden quedar libres o estar controlados con tratamientos si tienen apego a los medicamentos.

En conferencia de prensa, el director del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, José Alberto García, y el neurólogo pediatra de ese nosocomio, Eduardo Barragán, refirieron que al año se brindan 10 mil consultas en el hospital, y 60% de ellas son por epilepsia.

Al presentar una nueva aplicación móvil para pacientes con esta enfermedad, señalaron que la causa más frecuente de crisis en esos pacientes, se debe a que dejan de tomar los medicamentos.

Barragán Pérez manifestó que con esta nueva tecnología donada por la Fundación Slim se pretende beneficiar a por lo menos 2 millones de pacientes no sólo de México, sino de toda América Latina.

La aplicación, gratuita para teléfonos inteligentes, brinda recordatorios para tomar el tratamiento, una guía médica, contacto de los médicos en toda América Latina, información sobre el tipo de epilepsia que se padece y la prescripción de los fármacos que se deben tomar.

Incluye también con un botón para poder grabar el evento de crisis del paciente para que cuando llegue con un médico pueda atenderlo mejor.

Con dicha aplicación se podrá tener una especie de expediente electrónico que podrá descargarse en cualquier consultorio y lo importante es que una vez instalada la aplicación en el móvil, no será necesario tener Internet para poder utilizarla.

Barragán Pérez explicó que hay casi 90 tipos de epilepsia divididos en 2 grupos: las compulsivas y las no compulsivas, siendo estas últimas las más difíciles de detectar, pero un signo de alerta es cuando los menores se ven ausentes.