6/2/16

Investigan por qué los niños autistas son más susceptibles a sufrir epilepsia [6-2-16]


Investigan por qué los niños autistas son más susceptibles a sufrir epilepsia

Investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), en México, estudian la relación neurobiológica que existe entre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y la epilepsia, con el objetivo de entender la razón de por qué el cerebro de un niño autista es de 20 a 30 por ciento más susceptible a sufrir convulsiones que un pequeño sin este padecimiento.

Para conocer la relación, Ángel Alberto Puig Lagunes, estudiante de doctorado en Investigaciones Cerebrales de la UV, trabaja con dos modelos experimentales, uno de autismo y otro de epilepsia debido a que 30 por ciento de los autistas pueden presentar en algún momento de su vida algún tipo de epilepsia, principalmente en la infancia y adolescencia.

La investigación busca conocer las diferencias en la cantidad de neurotransmisores y receptores que pudieran determinar la susceptibilidad a presentar convulsiones. “Si se sabe lo que sucede en las estructuras del cerebro de ratas de laboratorio utilizando estos modelos, se pueden generar nuevas pistas sobre las características que presentan los pacientes con TEA que las hacen más susceptibles a presentar crisis epilépticas y quizá en un futuro facilitar con nuevos fármacos o intervenciones no farmacológicas el tratamiento de dichos padecimiento”, precisa Ángel Puig.

La Organización Mundial de la Salud calcula que uno de cada 160 niños menores de 12 años tiene autismo en el mundo. En México, existen alrededor de 46.000 personas con esta enfermedad.

El especialista refiere que de uno a 1'5 por ciento de la población mundial presenta epilepsia, lo que equivale a 50 millones de personas. Distintos datos epidemiológicos indican que entre el 20 y 35 por ciento de los menores con autismo tienen este padecimiento; sin embargo, aún se desconocen las causas neurobiológicas de dicha comorbilidad.

3/2/16

Francesc Sanmartí: «La epilepsia no es para toda la vida»


Francesc Sanmartí: «La epilepsia no es para toda la vida»

  • La mayoría de los casos pediátricos se controlan con fármacos y desaparecen con el tiempo
  • En los casos resistentes a la medicación, técnicas como la estimulación del nervio vago pueden reducir las crisis

abc.es

La incidencia de la epilepsia en la infancia es de 45 nuevos casos al año por cada 100.000 niños menores de 10 años. Esta cifra aumenta a 113 por 100.000 antes del año. Además de ser más frecuente que en adultos, la epilepsia infantil es más complicada de manejar por sus múltiples causas. La mayoría de los casos pediátricos se controlan con un solo fármaco. Sin embargo, una minoría significativa desarrolla una epilepsia que no cede con la medicación. La cirugía, la dieta cetógena o la estimulación del nervio vago mejoran algunos casos.

«Contrariamente a una idea muy generalizada, la epilepsia no es algo para toda la vida. En una gran mayoría de los pacientes, alrededor del 70 o el 75%, se pueden controlar las crisis con el tratamiento», explica Francesc Sanmartí desde la experiencia de sus 36 años como epileptólogo infantil. Durante los últimos diez años coordinó la Unidad de Epilepsia Pediátrica y del Adolescente del Hospital Universitario San Juan de Dios, en Barcelona, y en 2008 impulsó la Unidad de Trastornos del Sueño en niños. La Sociedad Española de Epilepsia le concedió en octubre pasado el premio a la mejor trayectoria profesional.

¿Por qué se producen las crisis?

La epilepsia se caracteriza por una predisposición a generar convulsiones debido a una actividad excesiva y sincronizada de las neuronas. Dependiendo de la zona donde se producen las descargas, hay diferentes manifestaciones: motoras, sensoriales (alucinaciones visuales o auditivas), sensitivas (hormigueos) o alteraciones de la conciencia.

¿Cuáles son los casos más graves?

Los producidos por encefalopatías, que se presentan en edad pediátrica, incluso en el primer año, como el síndrome de Dravet, o más tarde como el Lennox-Gastaut. Son complicadas por su tratamiento y pronóstico. Para afrontarlas hay armas como los antiepilépticos, que en la actualidad son unos 25, y tratamientos no farmacológicos, como el inmunomodulador, con ACTH y diversos tipos de corticoides o inmunoglobulinas. También se puede recurrir a la dieta cetógena o a la estimulación del nervio vago.

¿Cuándo se opta por la cirugía?

En los casos debidos a una lesión estructural, como una malformación del desarrollo de la corteza cerebral. Debe estar localizada en una zona resecable sin riesgo de secuelas. Hay que sopesar las ventajas y los inconvenientes en cada paciente y hacer un estudio prequirúrgico en una unidad de monitorización continua. De los que llegan aquí, uno de cada cuatro es candidato a cirugía.

¿Cuándo se debe hacer?


Precozmente si se sospecha que es candidato a cirugía, porque, de lo contrario, la persistencia de las crisis provoca deterioro cognitivo y alteración de la conducta. Lo ideal es intervenir antes de los dos años.

¿Y si no admite cirugía?

Si no es posible la cirugía, hay que valorar si hay una causa o es de etiología desconocida. La evolución natural de la epilepsia, incluso cuando se presenta como una encefalopatía, es la disminución de la frecuencia de crisis. Hay pacientes en los que se inicia durante el primer año y van a tener crisis toda la vida, aunque con menor frecuencia. En la mitad de los que responden al tratamiento desaparecen después de dos años. Y el 95% quedan libres a los cinco años.

¿Y en la epilepsia resistente?

Se tratan con la estimulación del nervio vago y con estimulación profunda, dos técnicas que no necesita eliminar tejido. Esta última requiere más experiencia para decidir cuando está indicada.

¿Cuándo se opta por la estimulación del vago?

Es una intervención rápida, de una hora, en pacientes refractarios a la medicación que no son candidatos a cirugía y en los que ha fracasado la dieta cetógena. Se estimula el nervio vago izquierdo, que inerva en menor cuantía el corazón y no provoca interferencias en el ritmo cardiaco. Se coloca un electrodo subcutáneo por debajo de la clavícula. A modo de marcapasos, envía impulsos eléctricos al cerebro para disminuir la excitabilidad de las neuronas. En nuestra unidad se han colocado más de 40 estimuladores y en la mitad de los pacientes se redujeron la crisis al 50% o más. El efecto se nota de seis meses a dos años después de la intervención. Además del efecto sobre las crisis, el niño está más conectado con el ambiente, más atento e interacciona más socialmente.

¿Se podrá tratar con métodos no invasivos?

Se han hecho estudios con estimulación transcraneal y se ha comprobado que inhibe la hiperexcitabilidad neuronal de forma transitoria. Todavía está en desarrollo.


Dieta cetógena

No se sabe muy bien cómo una dieta rica en grasas y pobre en proteínas e hidratos de carbonos reduce las crisis en la epilepsia que no responde a los fármacos, explica Sanmartí. A los tres meses de iniciarla, con preparados especiales, un tercio de los pacientes reducen sus crisis a la mitad. «Requiere el ingreso del niño una semana para iniciarla, ver su tolerancia, porque puede provocar vómitos, y explicar bien a la familia cómo hay que hacerla», explica. Esta dieta sustituye la fuente habitual de energía del cerebro, la glucosa, por los cuerpos cetónicos derivados del metabolismo de las grasas.

22/12/15

Sonambulismo se asocia a la epilepsia [22-12-15]


Sonambulismo se asocia a la epilepsia

La neuróloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, María Ingrid Alanís Guevara, señaló que hasta en un 40 por ciento de los casos, el sonambulismo se asocia a epilepsia.


Dijo que “resulta fundamental que, quien padece dicha parasomnia, se estudie a profundidad, no sólo con la polisomnografía, sino también con electroencefalogramas que permitan un diagnóstico preciso”.

La experta, adscrita al Hospital de Especialidades del IMSS en el estado, indicó que el sonambulismo es una parasomnia caracterizada por una alteración en la conducta durante el ciclo superficial del sueño.

Explicó que es expresada a través de conductas automáticas que pueden ser tan breves como sentarse y hablar o dar unos pasos, hasta casos extremos como salir del domicilio e incluso conducir un vehículo.

“Por mucho tiempo se le veía como algo chistoso y no se le daba mayor importancia”, sin embargo recientemente se han establecido aspectos muy interesantes sobre el sonambulismo, como el que ya se señaló, que hasta en un 40 por ciento tiene una asociación con la epilepsia, reiteró.

Detalló que cuando la persona es sonámbula, se ha observado que presenta alteraciones en la conducción eléctrica cerebral, lo cual se concluyó cuando este trastorno dejó de tratarse solamente como una parasomnia y se realizaron estudios aparte de la polisomnografía que incluyeron el ya referido elecrtoencefalograma.

Además, destacó, dentro del sinfín de formas de epilepsia, existen las llamadas nocturnas, dentro de las cuales están las frontales y las temporales caracterizadas no tanto por convulsiones, sino por trastornos conductuales como los que se expresan en el sonambulismo.

En este punto refirió el caso de Cecilia, paciente quien a sus 47 años ya tenía tiempo con sonambulismo, “solía levantarse y caminar, de ahí no pasaba, pero las cosas cambiaron cuando empezó a salir de casa, lo cual le implicaba bajar escaleras y ´se cayó´”.

Cecilia, como en la mayoría de los casos de sonambulismo, solía levantarse entre dos y tres de la mañana, variable muy importante porque “en el ciclo de sueño hay dos fases importantes que se conocen como REM y No REM, REM significa movimientos oculares rápidos que es el periodo cuando soñamos”.

El No REM por su parte, continuó, como su nombre lo indica no hay movimientos oculares “es donde es más difícil que la persona despierte y es en este periodo de las dos a tres primeras horas de sueño cuando se presenta el sonambulismo”.

Destacó que cuando se establece el diagnóstico de sonambulismo, el tratamiento es farmacológico y se administra como mínimo durante seis meses y tanto al administrarlo como al retirarlo, se hace de manera progresiva “nunca de un día para otro” para evitar se produzca dependencia.

Detalló que el sonambulismo suele ser más común en la infancia y también en la adolescencia, en el primer caso debido al proceso de conocimiento y capacidad de asombro propio de los niños, mientras que en los adolescentes, puede deberse a la 'explosión hormonal' característica de esta etapa.

Luego, dijo, suele haber otro pico de aparición en individuos entre los 40 y los 50 años, pero lo común es que, si hubo sonambulismo durante la niñez, es prácticamente un hecho que éste reaparecerá.

Asimismo indicó que al margen del tratamiento, las personas con este tipo de parasomnia, idóneamente deben evitar el consumo de café, té, refrescos oscuros, así como bebidas alcohólicas y tabaquismo.

 

19/12/15

Un modelo computacional podría ser la clave para el tratamiento personalizado de la epilepsia


Un modelo computacional podría ser la clave para el tratamiento personalizado de la epilepsia

Un modelo computacional que identifica las partes del cerebro responsables de las crisis epilépticas podría ser útil para diseñar procedimientos quirúrgicos personalizados.

immedicohospitalario.es

 Un grupo de científicos se la Universidad Newcastle han estudiado el cerebro como un ejemplo de red computacional a partir de radiografías de pacientes con el tipo más común de epilepsia, la epilepsia del lóbulo temporal. Al simular la actividad cerebral comprendida en esta red, consiguieron identificar las regiones cerebrales más propensas a manifestar crisis epilépticas.

El estudio fue publicado en PLOS Computational Biology y es considerado el primero en combinar modelos computacionales de dinámicas cerebrales con datos específicos de cada paciente obtenidos a partir de resonancias magnéticas.

Los investigadores simularon una intervención quirúrgica al retirar secciones de la red que correspondía a las partes del cerebro que suelen ser extirpadas. También realizaron simulaciones individuales en las que extirpaban las regiones más propensas a presentar crisis epilépticas en cada paciente. Al mimetizar las crisis epilépticas antes y después de la intervención, vieron que la “intervención” personalizada mostraba, en cada caso, una mejora significativa en comparación con el procedimiento clínico estándar.
 

26/11/15

Explican que un "déjà vu" es una pequeña crisis de epilepsia [26-11-15]


Explican que un "déjà vu" es una pequeña crisis de epilepsia

La mayoría de las personas creen que las convulsiones son un sinónimo de epilepsia, pero éstas se presentan en menos del 25% del total de los diferentes tipos de crisis.

¿Quién en su vida no ha tenido lo que llamamos un “déjà vu” (experiencia de sentir que se ha sido testigo o experimentado previamente una situación)? o ¿quién no se ha desconectado o ausentado de alguna conversación así sea por segundos? Por muy difícil de creer que sea, estas dos manifestaciones se deben a pequeñas crisis epilépticas asociadas a descargas eléctricas anormales en nuestro cerebro, lo cual no quiere decir que todos seamos epilépticos.  

La epilepsia no es una enfermedad en sí, más bien es un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas (lo que siente el paciente) y signos (lo que vemos que le ocurre al paciente). La Liga Internacional contra la Epilepsia reconoce 41 síndromes epilépticos diferentes, cada uno con su propio pronóstico y tratamiento. Es una descarga eléctrica cerebral anormal y excesiva, que se repite en el tiempo y una sola crisis no se considera como tal.

La mayoría de las personas creen que las convulsiones son un sinónimo de epilepsia, pero éstas se presentan en menos del 25% del total de los diferentes tipos de crisis, las cuales son tantas como lugares tiene el cerebro, y estas a su vez dependen de en qué parte de éste se generan y cómo se propagan. En resumidas cuentas hay dos tipos de crisis: generalizadas, las cuales afectan a todo el cerebro y las focales, las cuales empiezan en una zona del cerebro y pueden quedarse en la misma zona o propagarse al resto convirtiéndose en una crisis generalizada. Éstas se presentan más de la mitad de las veces, siendo el “déjà vu” una de ellas.

El 1 a 2% de la población sufre de epilepsia, porcentaje representado en Chile por un mínimo de 340 mil personas con algún tipo de crisis epiléptica. Los pacientes que no tienen sus crisis controladas no pueden hacer una vida normal, ya que necesitan estar acompañadas la mayor parte del tiempo. Este síndrome suele presentarse en los primeros 10 años de vida, duplicándose el riesgo cuando se llega a los 60, básicamente por problemas vasculares cerebrales, degenerativos y otros.

El 61% de las causas son sintomáticas, es decir, que la epilepsia es la manifestación clínica de alguna enfermedad que se tiene en el cerebro. La gran mayoría de las causas no se pueden prevenir y sólo el 4% es hereditaria. La Epilepsia no hace distinción de sexo, raza o condición social.


Los tratamientos


El primer tratamiento médico para toda persona diagnosticada con epilepsia son los fármacos antiepilépticos, que actúan sobre el cerebro, pero lamentablemente algunos pueden presentar efectos secundarios. Según el Dr. Manuel Campos, Director del Centro de Epilepsia de la Clínica las Condes y de la Comisión Latinoamericana de la ILAE (Liga Internacional contra la Epilepsia),  “hoy existen alrededor de 25 tipos de fármacos antiepilépticos, en que los más antiguos tienen serios efectos psíquicos negativos (somnolencia, baja del rendimiento intelectual, cefalea, etc.)”. En Chile y Latinoamérica existe consenso sobre su uso, y con evidencia clínica se demuestra que el tratamiento a las crisis parciales con Levetiracetam, Carbamazepina y Lamotrigina, tienden a ser los más efectivos y seguros para los pacientes.

Al respecto, GlaxoSmithKline (GSK) recientemente patrocinó el II Simposio Internacional de Epilepsias, llamado “Avances en el tratamiento de las epilepsias”, que se llevó a cabo el 27 y 28 de mayo en la Clínica Las Condes. El principal invitado internacional fue el escocés Prof. Martin Brodie, reconocido científico, quien cuenta con el respeto de la comunidad médica mundial por su liderazgo en las últimas investigaciones relacionadas con los nuevos fármacos antiepilépticos. El objetivo de su visita fue difundir las últimas tendencias en el tratamiento para así mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

4/11/15

¿Qué es la epilepsia? [4-11-15]


¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es una enfermedad asociada al cerebro ya que se caracteriza como alteraciones de la actividad cerebral. Durante un episodio de epilepsia el cerebro va a enviar señales anormales, lo que va a producir convulsiones repetitivas, impredecibles e incontrolables.

El tipo de convulsión o crisis epiléptica depende en gran medida de la parte del cerebro que esté afectada y también de la causa de la epilepsia. A veces hay personas que pueden sentir una sensación rara, una especie de hormigueo o incluso cambios emocionales antes de cada convulsión.

A esta fase previa de la epilepsia se le llama aurea. A veces hay que tener la precaución de que los procesos epilépticos pueden asociarse también a procesos que tienen que ver con arritmias de los ventrículos del corazón. Esto ocurre porque hay canales de iones (proteínas que transportan los iones al interior o al exterior de las células) que son similares en el corazón y en las células del cerebro.

Las alteraciones de algunos de estos canales, generalmente si son de origen genético, pueden producir que afecten tanto a las células del corazón como a las del cerebro, lo que conlleva que el paciente sufra episodios epilépticos e incluso episodios de muerte súbita cardiaca.

El tratamiento puede producirse mediante medicación y algunas veces mediante cirugías. Si la epilepsia se debe a un proceso tumoral o relacionado con vasos sanguíneos o incluso de procesos de sangrado en el cerebro el tratamiento predominante suele ser la cirugía, sin embargo a través de medicamentos específicos se puede evita o reducir las convulsiones. Por ello estos medicamentos se llaman anticonvulsivos.

 

2/11/15

Chile usará marihuana para Cáncer y Epilepsia

 
Chile usará marihuana para Cáncer y Epilepsia

eldia.com.do

En Chile fueron sembradas 6.900 plantas de marihuana destinadas a la elaboración de un fitofármaco para tres patologías asociadas al cáncer y la epilepsia, informó a la AFP este lunes la Fundación Daya, encargada del proyecto.

“Esta segunda plantación tiene 6.900 plantas, que fueron plantadas en una hectárea y media”, dijo Alejandra Ahumada, química de la fundación Daya.

El cultivo se concretó este fin de semana tras una autorización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), en la comuna de Colbún, Región del Maule, a unos 260 km al sur de Santiago.

El proyecto es apoyado por 20 municipios chilenos, que esperan recibir el fitofármaco que se elaborará en base a estas plantas para beneficiar a 4.000 pacientes que sufren de cáncer, epilepsia y dolor crónico oncológico.

“Comenzamos con el cultivo, luego vienen la cosecha y la elaboración del fitofármaco. Es un proyecto bastante grande que incluye otras organizaciones.

Esperamos tener el fitofármaco para el 2017″, sostuvo Ahumada. El medicamento en base a cannabis será desarrollado por un laboratorio privado en estricta coordinación con el Instituto de Salud Pública.

La Fundación Daya junto al municipio de la comuna de La Florida, en el sur de Santiago, obtuvo en septiembre de 2014 el primer permiso del SAG para plantar marihuana en un predio dentro de la ciudad.

En abril pasado, se cosecharon desde allí 400 matas de marihuana para uso medicinal.

La autoridad agrícola chilena también autorizó en enero pasado otro proyecto emprendido por la empresa Agrofuturo para la plantación de marihuana destinada a elaborar aceite de cannabis y exportarlo.

En su legislación, Chile considera la marihuana como una droga dura, pero las autoridades han accedido a aprobar bajo un estricto control estas plantaciones para uso medicinal.

En el Congreso se discute, en tanto, un proyecto para la despenalización de la marihuana con fines medicinales y recreativos.

15/10/15

Convulsiones epilépticas en el lupus eritematoso sistémico [15-10-15]


Convulsiones epilépticas en el lupus eritematoso sistémico

Desarrollo
(Rheumatology Unit, Department of Internal Medicine, State University of Campinas, Brazil) -

Objetivo:

Evaluar la frecuencia y factores de riesgo de las convulsiones epilépticas en una gran cohorte de pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES).

Métodos:

Se estudiaron 519 pacientes consecutivos con LES, con un seguimiento que variaba entre los 4 y los 7,8 años. Se determinó el tipo y la frecuencia de los factores de riesgo asociados con las convulsiones epilépticas agudas y recurrentes en el LES.

Resultados:

Se identificaron 60 (11,6%) pacientes con convulsiones epilépticas. Los episodios ocurrieron al comienzo de los síntomas del LES en 19 (31,6%) y tras el comienzo del LES en 41 de los 60 (68,3%) pacientes. De los 60, 53 (88,3%) pacientes tuvieron convulsiones epilépticas agudas sintomáticas y 7 pacientes (11,7%) tuvieron convulsiones epilépticas recurrentes. Las variables asociadas con las convulsiones epilépticas agudas al comienzo del LES fueron ictus (p = 0,0004) y anticuerpos antifosfolipídicos (p = 0,0013).

Las convulsiones epilépticas durante el seguimiento estuvieron relacionadas con nefritis (p = 0,001), los anticuerpos antifosfolipídicos (p = 0,005) y las convulsiones epilépticas al comienzo de la enfermedad (p = 0,00001). Los 7 pacientes que presentaron convulsiones epilépticas recurrentes presentaban el síndrome antifosfolipídico y anormalidades en el EEG interictales.

Conclusiones:

Se observaron convulsiones epilépticas en el 11,2% de los pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES). Se relacionó a los anticuerpos antifosfolipídicos y al ictus con las convulsiones epilépticas al comienzo del LES.

Los pacientes con nefritis, convulsiones epilépticas al comienzo del LES y anticuerpos antifosfolipídicos sufrían un riesgo mayor de padecer ataques agudos sintomáticos durante el seguimiento. La recurrencia de las convulsiones epilépticas ocurrió en 1,3% de los pacientes y estuvo asociada con el síndrome