21/2/15

Epilepsia, cómo se manifiesta


Epilepsia, cómo se manifiesta

La epilepsia es una enfermedad neurológica que se caracteriza por la presentación de crisis o ataques, sucede porque ocurre una descarga neuronal desordenada y excesiva en algún sitio del cerebro y afecta a cualquier edad, pero frecuentemente aparece en la infancia y en la adolescencia, donde se presenta el 75% de los casos.

elsiglodetorreon.com.mx

Una crisis epiléptica se caracteriza por la pérdida del conocimiento y temblores violentos de las cuatro extremidades del cuerpo, dilatación de pupilas, exceso de saliva y flemas, además de dificultad al respirar.

También hay otras manifestaciones de la epilepsia menos perceptibles como la mirada pérdida, sensación extraña en alguna parte del cuerpo, percepción de olor desagradable, sensación rara en la boca del estómago, entre otros.

El tipo de convulsión o crisis epiléptica depende de la parte del cerebro afectada. En el 40% de los casos se puede identificar una lesión en el cerebro con una tomografía computarizada o resonancia magnética.

De acuerdo con la OMS en el mundo la epilepsia afecta a 50 millones de personas, mientras que en México existen alrededor de 2 millones con este padecimiento.

La epilepsia puede controlarse con medicamentos, cambios en el estilo de vida y en ocasiones con cirugía para reducir o desaparecer las crisis, pero si no se controla, puede conducir a graves consecuencias sociales, psicológicas y económicas.

La epilepsia está rodeada de prejuicios y estigmas, por lo que se considera a la persona con este problema como diferente, rara y peligrosa y que está limitada para muchas cosas.

Por ello, según la Secretaría de Salud, es importante que los médicos de primer contacto, especialistas troncales y de las neurociencias, así como los trabajadores de la salud en general, reciban un entrenamiento en la atención de la epilepsia, para que las personas con este mal y sus familiares reciban información acerca de los diferentes aspectos de su padecimiento.

6/2/15

Dieta Atkins modificada disminuye convulsiones en niños con epilepsia 06-02-2015


Dieta Atkins modificada disminuye convulsiones en niños con epilepsia

radiosantiago.cl

Un estudio aleatorizado demuestra que una versión modificada de la dieta Atkins ayuda a reducir las convulsiones en los niños con epilepsia refractaria.

“La dieta Atkins modificada debería considerarse como opción terapéutica en niños con epilepsia resistente a dos o tres antiepilépticos”, dijeron por e-mail las autoras del estudio, doctoras Sheffali Gulati, del Instituto de Ciencias Médicas de India de Nueva Delhi, y Suvasini Sharma, de la Facultad de Medicina Lady Hardinge de la Universidad de Delhi.

“La dieta tiene efectos adversos, de modo que debe realizarse con control médico”, aseveró.

Esta dieta ketogénica se utiliza desde hace años para controlar las convulsiones en pacientes epilépticos, según explican las autoras en la revista Epilepsia. La versión modificada, que se puede realizar fuera del hospital, sin ayuno, es menos restrictiva y se ha demostrado que es segura y efectiva, aunque nunca en un estudio controlado.

El nuevo estudio incluyó a 50 niños que hicieron la dieta y a 52 niños que no la hicieron (grupo control). Tenían entre 2 y 14 años, por lo menos una convulsión por día y no habían respondido al tratamiento con por lo menos tres antiepilépticos.

Los niños que hicieron la dieta no podían comer más de 10 g/día de carbohidratos, con proteína, calorías y líquidos sin límites. Se los alentaba a consumir grasa. Además, consumieron multivitaminas y calcio. Cuatro niños abandonaron la dieta antes de finalizar el estudio y el equipo no pudo contactar a tres niños del grupo control durante el seguimiento.

A los tres meses, la frecuencia promedio de las convulsiones se redujo al 59 por ciento del promedio inicial con la dieta y al 95,5 por ciento sin la dieta (p=0,003).

El 30 por ciento de los niños a dieta alcanzó más del 90 por ciento de reducción de los ataques, comprado con el 7,7 por ciento en el grupo control (p=0,005). El 52 por ciento del grupo a dieta logró reducir más del 50 por ciento las convulsiones, comparado con el 11,5 por ciento del grupo control (p<0,001).

Veintitrés de los 46 niños a dieta tuvieron diarrea durante el estudio. Ese fue el efecto adverso más común. Otros fueron anorexia (18 por ciento), letargo (6 por ciento) y vómitos (10 por ciento).

Un paciente desarrolló encefalopatía hiperamonémica a la semana de iniciar la dieta. La suspensión del régimen eliminó el trastorno.

La dieta Atkins es más sencilla y menos restrictiva que la dieta ketogénica tradicional, coincidieron las autoras. “El tiempo de consejería se redujo a 30-45 minutos. Es una opción ideal para sitios con recursos limitados y falta de dietistas entrenados. No se necesita hacer tediosos cálculos individualizados.”

Aun así, las autoras publican que algunos participantes se quejaron de las limitaciones de la dieta, que fue especialmente restrictiva para los vegetarianos. “Quizás, los carbohidratos se podrían aumentar en los niños mayores para que la dieta sea más parecida a la alimentación hindú”, escribieron las autoras.


5/2/15

Vinculan la postura al dormir con el riesgo de muerte en los epilépticos

 
Vinculan la postura al dormir con el riesgo de muerte en los epilépticos

canal44.com

 Dormir boca abajo podría aumentar el riesgo de muerte súbita de los epilépticos, sugiere una investigación reciente.

La muerte súbita e inesperada en la epilepsia ocurre cuando una persona por lo demás sana muere y “la autopsia no muestra una causa clara de muerte estructural ni toxicológica”, señaló el Dr. Daniel Friedman, profesor asistente de neurología del Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York.

Es algo raro, y el estudio no establece una relación causal directa entre la postura al dormir y la muerte repentina.

Pero según estos hallazgos, los epilépticos no deben dormir boca abajo, dijo el líder del estudio, el Dr. James Tao, profesor asociado de neurología de la Universidad de Chicago.

“Encontramos que dormir boca abajo es un factor significativo para la muerte repentina e inesperada en la epilepsia, sobre todo en los pacientes menores de 40 años”, comentó Tao.

En las personas con epilepsia, unas interrupciones breves en la actividad eléctrica del cerebro provocan convulsiones recurrentes, según la Epilepsy Foundation.

No está claro por qué dormir boca abajo se vincula con un riesgo más alto de muerte súbita, pero Tao dijo que el hallazgo tiene paralelismos con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

Se cree que el SMSL ocurre porque los bebés no pueden despertarse si su respiración se interrumpe. En los adultos con epilepsia, comentó Tao, las personas boca abajo quizá tengan una obstrucción en las vías aéreas y no puedan despertarse.

Para el estudio, Tao y sus colaboradores revisaron 25 estudios publicados anteriormente que ofrecían los detalles sobre 253 muertes súbitas e inexplicadas de pacientes de epilepsia, con información disponible sobre la posición del cuerpo en el momento del fallecimiento.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 21 de enero de la revista Neurology.

Tao encontró que el 73 por ciento de los pacientes murieron mientras dormían boca abajo. En un subgrupo de 88 casos, los menores de 40 años tenían cuatro veces más probabilidades de haber muerto durmiendo boca abajo que las personas mayores. En total, el 86 por ciento de los menores de 40 años y el 60 por ciento de los mayores de 40 años estaban boca abajo cuando los hallaron muertos.

Tao no puede explicar por qué la muerte súbita fue más común en los pacientes más jóvenes de epilepsia. Quizá era más probable que fueran solteros y no tuvieran un compañero de cama que podría haberlos despertado durante la convulsión, planteó.

Enfatizó que solo encontró un vínculo entre la postura al dormir y el riesgo de muerte, no pruebas de que dormir boca abajo provocara las muertes. “Es una asociación, no causalidad”, dijo Tao.

El nuevo estudio también ofrece más luz a lo que los neurólogos han encontrado y pensado, dijo Friedman, que también es editor del sitio web de la Epilepsy Foundation. Friedman no formó parte del estudio.

El estudio también amplía los datos sobre el riesgo más alto hallado en los menores de 40, dijo.

La epilepsia afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, muestra la investigación. Tao comentó que probablemente el 0.3 por ciento de ellos mueran de forma inesperada. De esa pequeña cifra, alrededor del 70 por ciento mueren durante el sueño.

La muerte súbita es más común entre los que sufren de una epilepsia crónicamente fuera de control, añadió Tao.

Los epilépticos deben intentar dormir de lado o de espaldas, aconsejó Tao, y pedir a su pareja de cama que se lo recuerde. Usar relojes de pulsera y alarmas de cama diseñados para detectar las convulsiones durante el sueño también podría prevenir la muerte repentina, planteó.

Friedman sugirió colocar una pelota de tenis en el bolsillo delantero de una camiseta antes de dormirse. Así, si la persona se pone boca abajo, se despertará.

11/1/15

Los mitos de la epilepsia 11-01-2015

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Los mitos de la epilepsia

La epilepsia es una enfermedad frecuente que la sufren 1 a 2 personas de cada 200. Esto alcanza una cifra considerable en nuestro país y a miles de personas en el mundo.

Es una afección que se origina en el cerebro, pero no es una enfermedad mental. Se caracteriza por producir crisis que se reiteran en el tiempo y se manifiestan en las personas por una gran variedad de síntomas y signos en el cuerpo.

Estas son el resultado de una alteración cerebral transitoria debido a una descarga eléctrica anormal que se origina en las neuronas, que son las principales células nerviosas.

Una persona que tiene una crisis epiléptica puede experimentar una serie muy variada de signos y síntomas que reflejan las zonas del cerebro en las cuales se produce la actividad eléctrica anormal.

Algunos tipos de crisis pueden hacer a la persona perder la conciencia, caer al suelo, ponerse rígida y sacudir sus miembros o hacer muecas con la cara. Otras provocan que la persona se desconecte transitoriamente del medio, fijando la mirada unos instantes y presentando, o no, movimientos con la boca, las manos o posturas anormales.

Durante determinadas crisis se puede alterar la manera en que se perciben las imágenes, o sonidos inexistentes o sentir algo "raro" o  "distinto". Por lo tanto durante una crisis la persona puede actuar, moverse, pensar o sentir diferente debido a una alteración temporaria de funciones cerebrales como la conciencia, memoria, pensamiento, comportamiento, movimiento.

Esta enfermedad puede comenzar en cualquier etapa de la vida, sin embargo la incidencia es mayor en niños menores de 1 año y en personas mayores de 60.

En un porcentaje alto de personas los motivos no se pueden determinar, en otros casos puede responder a múltiples causas que incluyen: traumatismos de cráneo, tumores cerebrales, lesiones vasculares cerebrales (infartos, hemorragias, malformaciones), infecciones como meningitis y encefalitis, malformaciones congénitas, falta de oxigenación y lesiones en el nacimiento, cicatrices, otras enfermedades sistémicas o hereditarias que cursan con epilepsia.

En la mayoría de los casos no es hereditaria.

Si las crisis son bien controladas, la persona que la padece puede llevar una vida normal. La mayoría de las personas que la padecen y mantienen un control aceptable de las crisis, deben considerarse aptas para el desempeño de todo tipo de tarea laboral, con excepción de algunas especificas.

Si ocurren crisis con relativa frecuencia, se recomienda no manejar vehículos ni bicicletas por calles, avenidas o autopistas muy transitadas.

No debe impedirse tener relaciones sexuales o personales en general.

Es importante dormir bien y no suspender la medicación. Las crisis en general no dejan secuelas, solo aquellas que pueden durar más de cinco minutos llamado "Status", que es cuando el paciente sale de una crisis e ingresa a otra sin solución de continuidad.

En ese caso es imprescindible llamar a un servicio de emergencia y derivarlo a un centro asistencial.


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3/1/15

Cómo dar primeros auxilios en caso de convulsiones 03-01-2015


Cómo dar primeros auxilios en caso de convulsiones

Las convulsiones son contracciones bruscas, involuntarias y anormales de los músculos provocadas por estímulos que tienen su origen en el sistema nervioso central. Existen dos tipos de convulsiones: tónicas, que son contracturas persistentes de los músculos y que ponen rígido el cuerpo; y las clónicas, que son contracciones de las extremidades con movimientos que sacuden a todo el cuerpo. Este material es preparado con el asesoramiento de la Cruz Roja Boliviana.

Causas

No toda convulsión se debe a una epilepsia, como se cree comúnmente, también se da por: una baja de la glucosa en la sangre; problemas en las cantidades de calcio, magnesio o sodio en el organismo; disminución de la oxigenación cerebral (asfixia, ahogamiento); intoxicaciones (alcohol, anfetaminas, cocaína); por tétanos, meningitis, y por una crisis de hipertensión.

Manifestaciones

Una persona que sufre de convulsión presenta contracciones musculares involuntarias y generalizadas en su cuerpo; expulsa espuma por la boca, orina y/o defeca de manera involuntaria y pierde el conocimiento. Por efecto de la convulsión, puede morderse la lengua.

¿Qué hacer?

Colocar una almohada debajo de la nuca de la persona para proteger su cabeza de los movimientos bruscos ocasionados por la convulsión; aflojar sus prendas de vestir; colocar un pañuelo o trapo blando entre sus dientes para prevenir que se muerda la lengua; abrigarla con una frazada para que no pierda o disminuya su temperatura.

Por otro lado, hay que tomar nota del tiempo de duración de la convulsión para informar al personal médico.

Lo que no se debe hacer

El auxiliador no debe introducir sus dedos a la boca de la persona que sufre convulsión, pues puede ocasionarle severas mordeduras; no debe sujetarle las extremidades, porque involuntariamente se puede provocar fracturas por los movimientos bruscos.

Después de la convulsión, la persona no recordará nada de lo que pasó, pero presentará dolores de cabeza y de los músculos; tendrá fatiga.

En caso de epilepsia

En algunos casos, la epilepsia es hereditaria, pero no es contagiosa. Cuando una persona sufre de esta enfermedad ocurre lo siguiente: se desploma en el suelo, su cuerpo presenta rigidez, respira de manera lenta, su cara y sus labios se tornan de color azul, tiene contracciones en sus extremidades (tres a cuatro minutos), cierra y abre los párpados, expulsa espuma por la boca, tiene una incontinencia de orina y es posible que se muerda la lengua.

Una vez que la persona se recupera, no recuerda nada de los hechos que vivió.

Convulsiones febriles

Los niños son los que presentan convulsiones febriles por efecto de la alta temperatura (fiebre). En este caso, se le debe poner en la cabeza paños de agua fría y friccionar con alcohol el pecho y los miembros (manos y pies). Es conveniente la intervención de un pediatra.

La epilepsia, una enfermedad que no genera discapacidad





La epilepsia, una enfermedad que no genera discapacidad

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que puede afectar a todas las personas y se caracteriza por convulsiones recurrentes.

vanguardia.com

La epilepsia continúa siendo una enfermedad considerada como tabú dentro del grueso de la población mundial. Así lo revelan las estadísticas recopiladas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en conjunto con la Liga Internacional Contra la Epilepsia.

Las cifras indican que un 71% de la población de Latinoamérica reporta una percepción estigmatizada hacia quienes padecen la enfermedad, mientras que menos de un 29% sostiene que la percibe con comprensión o empatía.

Algunas de las percepciones equivocadas sobre la epilepsia dan cuenta que es resultado de una posesión de “espíritus maléficos”, incluso en la actualidad, cuando existen explicaciones biomédicas, se le sigue relacionando con comportamientos agresivos o criminales, actividad sexual anormal o una degeneración hereditaria, reafirmando los estereotipos negativos existentes en la población.

Según la neuróloga pediatra Luisa Márquez, “las percepciones equivocadas y la estigmatización hacia la epilepsia, afectan el tratamiento y la calidad de vida de quienes la padecen”. Así mismo, asegura que “una atención médica oportuna acompañada de un diagnóstico y tratamiento bien llevados, permite que del 60 al 70% de los pacientes, puedan llevar una vida normal o sin muchas limitaciones”.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más importantes y prevalentes, provocada por uno o varios trastornos que predisponen al cerebro para generar convulsiones recurrentes, que tiene consecuencias no sólo neurobiológicas sino también cognitivas y psicológicas.

Las convulsiones son episodios breves de contracciones musculares que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Esos episodios se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Las descargas pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Para considerar que una persona padece epilepsia como enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), exigen la repetición crónica de crisis epilépticas, es decir, se hace el diagnóstico de epilepsia cuando el paciente ha tenido dos o más crisis espontáneas a lo largo de su vida.

La epilepsia es el tercer trastorno neurológico más frecuente después de los ICTUS (accidentes vasculares cerebrales) y las demencias, y se calcula que afecta al 0,5-1,5% de la población.

La mayoría de los casos ocurren en niños menores de 10 años y en personas mayores de 65. Son más frecuentes en países subdesarrollados y entre las clases socio-económicas desfavorecidas.

Signos y síntomas de la epilepsia

En Colombia, la prevalencia general de la epilepsia es de 11.3 pacientes por 1.000 habitantes y la prevalencia local para las diferentes regiones del país, está entre 7 y 23 por cada 1.000 habitantes.

Tratamientos

Las características de los ataques son variables y dependen de la zona del cerebro en la que empieza el trastorno, así como de su propagación. Pueden producirse síntomas transitorios como ausencias o pérdidas de conocimiento y trastornos del movimiento, de los sentidos (en particular la visión, la audición y el gusto), del humor o de la función mental.

Las personas con convulsiones tienden a padecer más problemas físicos, tales como fracturas y hematomas, y mayores tasas de otras enfermedades o problemas psicosociales y de trastornos tales como la ansiedad o la depresión.

¿Cómo manejar una crisis epiléptica?


Estudios recientes en los países desarrollados y en desarrollo, han revelado que hasta un 70% de los niños y adultos diagnosticados recientemente de epilepsia pueden tratarse con éxito (es decir, tener sus convulsiones completamente controladas) con fármacos anticonvulsionantes.

Al cabo de 2 a 5 años de tratamiento exitoso, esos fármacos se pueden retirar en aproximadamente un 0% de los niños y un 60% de los adultos sin que se produzcan recidivas.

Sin embargo, en los países en desarrollo, tres cuartas partes de los pacientes con epilepsia pueden no recibir el tratamiento que necesitan por falta de recursos. Así mismo, en África no reciben tratamiento aproximadamente 9 de cada 10 casos.

En muchos países de ingresos bajos y medios hay una escasa disponibilidad de anticonvulsionantes, que por otra parte no son asequibles, lo cual puede constituir un obstáculo al acceso al tratamiento. En un estudio reciente se observó que la disponibilidad media de antiepilépticos genéricos en el sector público es inferior al 50%.

En los pacientes que responden mal al tratamiento farmacológico, puede resultar útil el tratamiento quirúrgico.

¿Cómo se afecta la calidad de vida de los pacientes?

Fijarse en la duración y características de la crisis y mantener la calma.

23/12/14

En Chile, madres curan a sus hijos de la epilepsia con resina de marihuana


En Chile, madres curan a sus hijos de la epilepsia con resina de marihuana

En Chile, no hay remedios convencionales que sirvan para combatir la epilepsia refractaria en niños. Un par de madres que curan a sus hijos con gotas obtenidas de resina de marihuana y que plantan en su jardín desafiando las leyes, se agruparon en Mamá Cultiva.


diarioregistrado.com

La hija de Paulina Bobadila tiene una hija de siete años que padece epilepsia refractaria, una enfermedad que no responde a los anticonvulsivos tradicionales. Los anticonvulsivos, de hecho, le causaron a Javiera vista tubular (como caballo con anteojeras), daños en la tiroides e insensibilidad al dolor.

"No sentía dolor, vivía en un mundo paralelo. Se sacaba sus uñitas y dejaba sangrando sus dedos", contó Bobadilla, y confesó: "Después de años de desesperación, lo único que quería era morir con ella".

Incluso, en una oportunidad estuvieron a punto de suicidarse juntas. "Hasta aquí llegamos", contó que le dijo a su hija, que respondió: "'mamá, te amo'", y la miró tan fijo que la madre advirtió que por eso pensó en seguir.

La rutina de Javiera cambió radicalmente cuando comenzaron a experimentar con marihuana, desafiando las leyes chilenas. Por recomendación de una amiga, su madre le da un par de gotas de resina de marihuana diarias, y no sufre más las convulsiones ni todos los efectos negativos de los anticonvulsivos tradicionales.

Bobadilla dudó en aplicar tal medicina, y confiesa que se decidió después de ver el documental de la CNN que relata el caso de Charlotte Figi, de ocho años, que vive en Colorado, quien padece epilepsia refractaria desde los tres meses.


Mamá Cultiva

La madre de Javiera y más de un centenar de padres más cansados de esperar que el Congreso apruebe el uso medicinal de la marihuana formaron Mamá Cultiva, un grupo de apoyo mutuo cuyos integrantes se exponen a ir a la cárcel al cultivar clandestinamente la marihuana para extraer el aceite que calma e incluso hace desaparecer las convulsiones de sus hijos.

En Chile se puede consumir la droga, pero es ilegal cultivarla, venderla y transportarla. Quienes lo hagan, pueden sufrir penas de 541 días a 15 años de prisión. La estricta ley antidroga chilena permite el uso medicinal con autorización de varios ministerios, un trámite burocrático que pocos encaran.

Personalidades mundiales han solicitado la despenalización y regulación de la marihuana, y el ex presidente socialista Ricardo Lagos reactivó el debate en Chile.

17/12/14

Epilepsia: conocer la enfermedad para vivir mejor 17-12-2014


Epilepsia: conocer la enfermedad para vivir mejor

Se trata de una afección cerebral que puede manifestarse a cualquier edad. En el 70% de los casos, los pacientes responden de manera favorable al tratamiento. Sin embargo, la estigmatización y la discriminación de las personas que padecen la enfermedad y de sus familiares persiste en ciertos sectores de las sociedades.
Por Agustina Sucri

Es la enfermedad más común entre las enfermedades neurológicas crónicas: la epilepsia afecta a 50 millones de personas en el mundo y en la Argentina se estima que hay entre 200.000 y 210.000 pacientes que sufren esta patología. Así lo reveló en una entrevista con La Prensa el doctor Ricardo Bernater, médico neurólogo a cargo del consultorio de Epilepsia del Hospital General de Agudos "José María Penna" y secretario adjunto del grupo de Epilepsia de la Sociedad Neurológica Argentina.

"Es el motivo de consulta más frecuente en los servicios ambulatorios de neurología", aseguró el experto al referirse a las características epidemiológicas de la epilepsia.

Según precisó Bernater, "epilepsias" es "el nombre que se le da a un determinado grupo de enfermedades cerebrales, que se caracterizan por la aparición de crisis recurrentes, ya sean estas convulsivas o no".

- ¿Cuáles son las causas de las crisis epilépticas?

- Se deben a descargas eléctricas que se producen en forma anormal y excesiva por parte de las neuronas, que son las células del sistema nervioso central. Estas crisis, que pueden ser parciales o generalizadas, se producen como respuesta no específica del cerebro hacia todo tipo de agresiones, por lo tanto pueden tener una innumerable cantidad de causas.

Algunas se pueden encontrar al estudiar al paciente, en ese caso da origen a lo que se llaman "epilepsias sintomáticas"; es decir que si hay una causa que las produce, las epilepsias son un síntoma de esa causa.

En cierta cantidad de pacientes no se encuentra la causa de las epilepsias, por lo que se llaman "epilepsias idiopáticas".

- ¿Hay factores que pueden aumentar la incidencia de la epilepsia?

- Hay determinados factores de riesgo: por ejemplo, una persona que tiene un antecedente de un familiar de primer grado que tiene epilepsia, es muy factible que tenga alta probabilidad de tener epilepsia. También hay otros factores de riesgo que hacen que ciertas enfermedades puedan producir la aparición de epilepsia o crisis epilépticas (por ejemplo, un paciente que tiene antecedentes de convulsiones febriles es probable que en los años posteriores pueda desarrollar una epilepsia o un chico que nace con un trastorno madurativo puede desarrollar una epilepsia posteriormente).

PICOS DE INCIDENCIA

- ¿La epilepsia puede manifestarse a cualquier edad?

- Hay dos picos de incidencia: en los primeros años de vida hay un pico de incidencia que se da por estos factores de riesgo que mencioné (infecciones, retrasos madurativos, etcétera). Y hay otro pico de incidencia, que es a partir de los 50 a 55 años; en el contexto del aumento de la esperanza de vida en la población, hay determinadas enfermedades que pueden aparecer en ese grupo etario, tales como accidente cerebrovascular, traumatismo de cráneo, o una lesión orgánica (como una lesión tumoral), cuyo debut de inicio sea a través de una crisis epiléptica y de una epilepsia sintomática.

También hay determinados fármacos que pueden disminuir el umbral de descarga de las neuronas y pueden desencadenar una crisis epiléptica, pero si se deja de administrar ese medicamento el paciente no tiene epilepsias. Algo similar puede suceder con un alcoholismo extremo. En estos últimos casos no se trata de epilepsia sino de crisis epilépticas provocadas por un factor desencadenante.

- ¿Cómo se realiza el diagnóstico de la epilepsia?

- Primero se debe identificar el tipo de crisis, esto se hace a través de una buena historia clínica; uno tiene que sentarse con el paciente, hacerle las preguntas pertinentes para determinar qué características tienen las crisis, que el paciente nos relate cómo comienzan y cómo se desarrollan. Una vez que se conocen los síntomas del paciente, hay que determinar si tuvo una crisis parcial (que puede cursar con o sin pérdida de la conciencia) o generalizada (cuando el paciente no sabe lo que le pasó y tiene pérdida de la conciencia).

Después hay que analizar los factores precipitantes que pudieron originar esa crisis: si el paciente estuvo tomando alcohol, si estuvo expuesto a falta de sueño...

Por otra parte hay que descartar todos aquellos eventos que pueden manifestarse con crisis pero que no son epilépticas (llamadas "crisis no epilépticas" o "crisis psicogénicas").

Luego se hacen los exámenes complementarios. Uno de los más importantes, que se usa desde hace muchos años y tiene gran valor en la epilepsia, es el electroencefalograma (EEG). Este estudio es un método de diagnóstico por el cual se trata de ubicar la presencia de un foco epiléptico en diferentes lugares del cerebro. De acuerdo a lo que el paciente cuenta, uno puede determinar dónde está ese foco de descarga, porque los síntomas están relacionados con la ubicación del foco de las neuronas que están descargando diferente al resto.

Cuando es una epilepsia parcial, el electroencefalograma permite visualizar el foco, o bien se puede observar la anormalidad del trazado en todo el electroencefalograma cuando la epilepsia es generalizada.

Los estudios también se acompañan de neuroimágenes; se le hace al paciente una resonancia magnética de cerebro para buscar la presencia de una lesión estructural que pueda ser la causante de la epilepsia.

Actualmente, otro de los exámenes complementarios que se usan es el denominado video electroencefalograma, que es un método de diagnóstico usado en epilepsia no sólo para confirmar el diagnóstico y descartar las crisis no epilépticas sino que también se utiliza en los casos en los que el paciente no responde al tratamiento farmacológico y que entran dentro del criterio de "epilepsia refractaria".

Estos pacientes pueden ser candidatos a una cirugía de la epilepsia. El video electroencefalograma es el registro clínico y electroencefalográfico a la vez: una cámara filma al paciente mientras se le realiza el EEG, para que en el momento en que éste presenta una crisis se puedan observar las descargas en el electro y uno pueda certificar el diagnóstico de una epilepsia.

LIBRE DE CRISIS

- ¿Qué tratamientos existen en la actualidad?

- Para que el tratamiento farmacológico de la epilepsia tenga éxito, primero hay que hacer un correcto diagnóstico de crisis, de acuerdo a la Clasificación Internacional de Epilepsia y Síndromes Epilépticos. Porque hay varios fármacos a utilizar, pero al hacer un diagnóstico de crisis equivocado, puedo utilizar un tratamiento inadecuado (porque algunas drogas responden a un tipo de crisis y a otras no).

Utilizando la droga antiepiléptica apropiada al tipo de crisis, el 70% de los pacientes presentan un excelente pronóstico con el tratamiento farmacológico. El objetivo fundamental es que el paciente permanezca libre de crisis con la mínima dosis aceptada de la medicación.

Generalmente, un tratamiento médico de la epilepsia debe durar de dos a cuatro años. El esquema de tratamiento tiene que ser a base de la monoterapia, es decir, a partir de un solo fármaco. Se va siguiendo al paciente para ver qué respuesta farmacológica va teniendo; si el paciente con una dosis determinada anda bien, debemos dejarlo en esa dosis y continuar viendo su evolución para ver si yuguló su crisis epiléptica.

Cabe destacar que con la monoterapia se evita que el fármaco antiepiléptico tenga interacciones medicamentosas con algún otro fármaco que esté tomando el paciente.

Además, se intenta dar la dosis más baja posible como para evitar los efectos adversos del fármaco.
A pesar de tener un tratamiento adecuado, ciertos pacientes pueden tener crisis, entonces se cambia de droga y se prueba con otra para ver si anda mejor. Si con dos chances de monoterapia el paciente no mejoró, se trata de hacer las asociaciones entre dos o tres fármacos, esta instancia se llama "politerapia racional". Esto significa que si tengo un tipo de crisis intentaré asociar dos o tres fármacos indicados para ese tipo de crisis y ver si así el paciente puede controlar sus crisis epilépticas. Si el paciente no responde a la politerapia racional, puede ser candidato para el tratamiento de cirugía de la epilepsia.

- ¿En qué consiste esta cirugía?

- Es la resección quirúrgica de la región cerebral donde resida el foco epiléptico. Antes de hacer el tratamiento quirúrgico uno tiene que identificar dónde está ubicado el foco epileptógeno, porque se debe evaluar si no afecta otra área elocuente del cerebro. Para la epilepsia mesial temporal (del lóbulo temporal), los pacientes suelen tener una excelente respuesta al tratamiento quirúrgico.